Consultada sobre un eventual nuevo respaldo al mandatario, Copes evitó un sí rotundo. Prefirió no comprometerse y señaló que esperará a ver cómo evoluciona la situación hasta fin de año antes de definir su voto. La frase, lejos de sonar a respaldo, funciona como una señal de alerta puertas adentro del espacio libertario: quien milita en LLA a nivel local no se anima hoy a garantizar su acompañamiento al Presidente.
El malestar no es abstracto. Copes lo explicó en carne propia: como jubilada, “la verdad hoy no la estoy pasando bien”, admitió, poniendo en primera persona el impacto del ajuste económico que su propio espacio político impulsa desde la Casa Rosada.